Problemática

Malnutrición, desnutrición y subnutrición en poblaciones vulnerables:

La nutrición es esencial para llevar una vida sana. En Centroamérica, 1,796,000 niños y niñas menores de 5 años sufren desnutrición crónica (un 34,9%) (Estado de la Región, 2012). En el caso de Costa Rica, la desnutrición crónica afecta a un 2,7% de los niños y niñas menores de 5 años, sin embargo, el verdadero reto del país está en la subnutrición. La subnutrición se refiere a una deficiencia de micronutrientes (vitaminas y minerales) también llamada “hambre oculta” debido a que se presenta a menudo sin mostrar signos clínicos. La subnutrición se puede manifestar en diferentes formas dependiendo la causa, severidad y duración. En el caso de Costa Rica, estos son los datos para niños y niñas menores de 5 años:

  • Baja talla: baja estatura para la edad correspondiente (29,4%)
  • Bajo peso: bajo peso para la edad correspondiente (16,3%)
  • Emaciación: bajo peso con respecto a la estatura correspondiente (8,3%)
  • Anemia (déficit de hierro): 7,6%

En Costa Rica, las principales deficiencias de micronutrientes son de cinc y hierro. La deficiencia de cinc aumenta el riesgo de niñas y niños de padecer de diarrea, neumonía y malaria. La deficiencia de hierro puede aumentar la mortalidad materna y reducir la capacidad cognitiva de las niñas y niños.

Situación de Pobreza:

Durante los últimos 21 años, ha habido un estancamiento de la pobreza en los niveles alcanzados en 1994 en Costa Rica. La incidencia de la pobreza total se ha mantenido en 20% (+/-1,5 puntos porcentuales) y 6% de pobreza extrema (+/-1 punto porcentual).

Se basa en un estudio elaborado por el PNUD en el cual se evalúa la evolución de la pobreza por ingreso en Costa Rica, se realiza el análisis con base a cuatro categorías:

  • Pobres extremos: aquellos cuyo ingreso per cápita no permite cubrir el costo de la canasta básica de alimentos.
  • Pobreza no extrema: aquellos cuyo ingreso per cápita supera el costo de la canasta básica de alimentos pero no alcanza la línea de pobreza.
  • Vulnerables a la pobreza: aquellos cuyo ingreso per cápita supera la línea de pobreza, pero es igual o inferior a 1,4 veces la misma.
  • No pobres ni vulnerables a la pobreza: cuyo ingreso per cápita es superior a 1,4 veces la línea de pobreza.

En el 2012, un 6,3% de los hogares se encontraba en pobreza extrema, un 14,3% en pobreza no extrema, un 12,4% se encontraban en vulnerabilidad económica, y un 66,9% de los hogares no eran ni pobres ni vulnerables según los criterios definidos.

La desigualdad de género:

Los hogares con jefatura femenina tienen un mayor riesgo de ser pobres: un tema relevante cuando se analiza la pobreza, es el de la jefatura femenina. A nivel nacional dos de cada tres hogares (65,4%) tienen jefatura masculina. Sin embargo, cuando se considera la situación de pobreza de los hogares, la proporción de mujeres jefas de hogar aumenta conforme aumenta la pobreza. Así, en el caso de los hogares en pobreza extrema la jefatura femenina alcanza 41,4%, en los pobres no extremos 37,8%, mientras que entre los vulnerables y no pobres ni vulnerables, no hay diferencia, con un 33%.

Resulta importante destacar que aunque el incremento en la proporción de jefatura femenina en los hogares pobres (extremos y no extremos) se da tanto en área urbana como rural y en la región Central como en las demás regiones, el fenómeno es mayor en área urbana y en la región Central.

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